Seguridad a bordo
Este es el artículo menos sexy del blog y el más importante. Porque el mar es precioso hasta que deja de serlo, y entonces va muy en serio. Puedes pescar mal un día y no pasa nada. Saltarte la seguridad a bordo un día puede ser el último. Sin dramatismo, pero sin tonterías.
Lo que salva vidas (innegociable)
- Chalecos salvavidas: uno por persona, homologado, y PUESTO o a mano. El que se ahoga no tuvo tiempo de buscarlo en el pañol.
- Medio de comunicación: VHF marino o, como mínimo, móvil en funda estanca y con batería. Si te quedas tirado, esto es tu cordón umbilical con tierra.
- Señales: bengalas o señales luminosas según normativa de tu zona.
Lo que te saca de un apuro
- Ancla con cabo suficiente (si se para el motor, te sujeta y no derivas a las rocas).
- Achicador o bomba de achique.
- Remos (si el motor muere, no te quedas a merced del mar).
- Extintor si llevas motor.
- Botiquín básico.
- Luces de navegación si sales de noche o con poca luz.
Lo que haces antes de salir
- Mira el parte del tiempo. Y hazle caso. «Hace buen día ahora» no es un parte.
- Avisa a alguien en tierra: a dónde vas y a qué hora vuelves. Si no apareces, que alguien lo sepa.
- Comprueba combustible (regla de los tercios: un tercio para ir, uno para volver, uno de reserva).
El cortacorrientes, atado a ti
Es ese cordón con una pinza que va del fueraborda a tu muñeca o a tu chaleco, y casi nadie se lo pone. Si te caes o sales despedido en un golpe de mar, tira de la pinza y el motor se para.
Sin él, el barco sigue navegando sin ti. O peor: da vueltas cerca de donde has caído, con la hélice girando. Llevarlo puesto cuesta cero euros y dos segundos.
No es un accesorio de regatista. Es lo que separa un baño frío de una desgracia.
Hombre al agua: los primeros segundos
Si alguien cae, el orden importa más que la velocidad:
- Grita «¡hombre al agua!» y que alguien lo señale con el brazo sin dejar de mirarlo. Con un poco de ola, una cabeza se pierde de vista en segundos.
- Lánzale algo que flote: un aro, una boya, una defensa. Lo que tengas más a mano.
- Motor en punto muerto y vuelta despacio. Cuando estés cerca, hélice parada. Una persona en el agua y una hélice girando no pueden coincidir.
- Recógelo por un costado, nunca por la popa, que es donde está el motor.
Si el agua está fría, lo primero que ataca no es la hipotermia, que tarda. Es el choque del primer minuto: se boquea sin querer y se traga agua. Con el chaleco puesto, ese minuto se pasa flotando. Sin él, ese minuto es el peligro.
En un hombre al agua no gana el más rápido. Gana el que no lo pierde de vista.
Si se para el motor
Primero, que el barco no te lleve a donde no quieres. Si el viento o la corriente te empujan hacia la costa y hay poco fondo, fondea antes de ponerte a investigar. Con el ancla agarrada tienes tiempo; sin ella, el reloj corre.
Después, lo típico y por orden: ¿queda combustible?, ¿está abierta la ventilación del depósito?, ¿has apretado la pera de cebado?, ¿está puesto el cortacorrientes? Muchas averías en el agua acaban siendo una de esas cuatro cosas.
Una avería no es una emergencia. Lo es cuando no has fondeado y la costa se acerca.
A quién llamar (apúntalo hoy)
Las emergencias en el mar las coordina Salvamento Marítimo. Desde el barco, con VHF: canal 16, el de socorro. Con el móvil: 112 o el teléfono gratuito de Salvamento Marítimo, 900 202 202. Guárdalo en la agenda ahora, no el día que lo necesites con las manos mojadas.
Y llama pronto. Pedir ayuda cuando el problema es pequeño no es exagerar: es darle a quien viene tiempo para llegar antes de que deje de serlo.
Nadie te va a reñir por llamar pronto. Por llamar tarde, el mar sí.
La revisión de dos minutos en el pantalán
- Chalecos: uno por persona, a mano o puestos.
- Cortacorrientes enganchado.
- Combustible con la regla de los tercios.
- Móvil cargado y en funda estanca.
- Ancla con cabo, lista para echar.
- Alguien en tierra sabe a dónde vas y cuándo vuelves.
Si algo de la lista falla, no sales hasta arreglarlo. Dos minutos en el pantalán valen más que cualquier equipo caro.
El error que mata
«Total, voy aquí al lado y hace buen día». El mar cambia en minutos. La mayoría de sustos serios empiezan con esa frase. La seguridad no es para los días malos: es para que un día bueno no se convierta en uno malo.
El primer paso
Antes de tu próxima salida, repasa esta lista y monta tu kit de seguridad. Que sea lo primero que subes al barco, no lo último que recuerdas.
De todo el material obligatorio, el que más se incumple y peor se elige es el chaleco. Le he dedicado una guía entera: cuál te exige la ley y cuál te salva.
Un tripulante mareado deja de ser tripulante: no ayuda, no vigila y no reacciona. Por eso el mareo es también un asunto de seguridad — cómo evitarlo.
Dos cosas que deciden la jornada antes de soltar amarras: cuánto viento es demasiado y, en invierno, cómo vestirte para pescar con frío sin que el chaleco acabe debajo de la chaqueta.
Preguntas frecuentes
¿Qué es lo imprescindible sí o sí?
Chaleco salvavidas por persona y un medio de comunicación (VHF o móvil estanco). Lo demás suma, pero esos dos salvan vidas.
¿Necesito titulación para una barca pequeña?
Depende de la eslora y potencia; hay embarcaciones que se llevan sin título, pero infórmate de la normativa de tu zona antes de salir.
¿Qué compruebo antes de cada salida?
El parte del tiempo (y hazle caso), el combustible (regla de los tercios) y avisa a alguien en tierra de tu plan.
¿Qué hago si alguien cae al agua desde el barco?
Grita «hombre al agua», que alguien lo señale sin perderlo de vista y lánzale algo que flote. Vuelve despacio, para la hélice al acercarte y recógelo por un costado, nunca por la popa.
¿A qué número llamo si tengo una emergencia en el mar?
Desde el barco, por VHF en el canal 16. Por teléfono, al 112 o al 900 202 202, el número gratuito de Salvamento Marítimo.
Buena mar, y vuelve siempre. — Mike
