Pesca del bonito desde barco
Hay pescas que se aprenden y pescas que se esperan. El bonito es de las segundas.
Durante buena parte del año no está. Y luego, un día de finales de junio, alguien avisa por radio de que hay pájaros trabajando a veinte millas y se acaba la calma en todos los puertos del Cantábrico.
Va lo que hay que saber para no llegar el primer año completamente en blanco.
DE QUÉ BONITO ESTAMOS HABLANDO
Conviene aclararlo porque genera confusión constante. El bonito del norte es el atún blanco: el que sostiene la costera del Cantábrico, el de las conservas, el que llega en verano siguiendo agua templada.
Hay otro pez al que también se llama bonito en muchas zonas, más pequeño, con rayas oscuras en el lomo y presente casi todo el año, que es una especie distinta y se pesca de otra manera. Cuando en el Cantábrico se dice que ha entrado el bonito, se habla del atún blanco.
CUÁNDO: LA COSTERA
Orientativamente, de finales de junio a septiembre, con el grueso en julio y agosto. Pero la fecha es lo de menos: lo que manda es la temperatura del agua.
El bonito sigue el agua templada. Si el verano viene cálido, entra antes y más cerca; si viene frío, se queda lejos y la costera se acorta. Por eso un año se pesca a quince millas y otro hay que irse a cuarenta.
Antes de salir, mira las cartas de temperatura superficial del mar de tu zona. Es gratis, está en internet y te ahorra jornadas enteras. La regla es sencilla: busca el borde donde el agua cambia de temperatura, no el centro de la mancha caliente. Los cambios concentran vida. Es el mismo principio que rige a la hora de encontrar cualquier punto de pesca: lo que atrae no es el agua buena, es el límite entre dos aguas distintas.
DÓNDE: LOS PÁJAROS MANDAN
El bonito no se busca en el fondo. Se busca en la superficie, y el indicador son las aves.
Un grupo de aves trabajando, bajando en picado y girando en un punto concreto, significa carnada acorralada, y carnada acorralada casi siempre significa depredadores debajo. Es la señal más fiable que existe y no cuesta un euro.
Aprende a distinguir dos situaciones:
- Aves posadas en el agua, tranquilas: ya pasó. Están recogiendo restos. Llegaste tarde.
- Aves activas, bajando en picado: está pasando ahora. Ahí es donde vas.
Y cuando llegues, no entres por el medio del banco. Es el error que más jornadas arruina y el que más enfada a los demás barcos. Rodea, sitúate en la dirección hacia donde se mueve y déjalos venir. Un banco reventado por una hélice se hunde y no vuelve a subir en horas.
CÓMO: LA CACEA
La técnica clásica es la cacea, es decir, arrastrar señuelos con el barco en marcha. La mecánica es la misma del curricán, pero con especificidades propias.
Velocidad. Más rápido de lo que sueles ir. El bonito persigue presas veloces y una velocidad demasiado lenta lo deja indiferente. Es el ajuste que más gente tarda en corregir.
Señuelos. Plumas y pulpitos de colores vivos son lo tradicional y siguen funcionando. Los peces nadadores tipo minnow también entran, sobre todo cuando el pez está más selectivo.
Abanico de líneas. No arrastres todo a la misma distancia. Escalona: unas cerca de la estela, otras lejos. La estela del barco atrae, y cada bonito tiene su distancia preferida ese día. Cuando descubras cuál es, iguala el resto.
Cebo vivo. Cuando la cacea no da resultado y el banco está localizado, el cebo vivo es la carta ganadora. Requiere más preparación, conseguirlo y mantenerlo vivo, y es la diferencia entre una jornada floja y una buena.
EL EQUIPO, SIN EXAGERAR
No hace falta equipo de altura, pero sí equipo con nervio. El bonito corre, y corre en serio.
Lo importante es el freno: que sea progresivo y esté bien ajustado antes de salir, no cuando ya tienes el pez enganchado. La mayoría de bonitos perdidos se pierden por un freno mal puesto, no por línea insuficiente.
Y sobre todo: capacidad de carrete. Necesitas metros. Un bonito de tamaño se lleva línea de golpe, y quedarse sin carrete es una forma triste de terminar una lucha.
Al volver, enjuaga todo el equipo con agua dulce el mismo día. La cacea castiga: horas de arrastre con sal, sol y velocidad.
LO QUE NADIE TE CUENTA DEL PRIMER AÑO
Que vas a hacer muchas millas para nada. Que vas a llegar tarde a bancos que otro localizó primero. Y que el día que por fin des con uno activo, vas a olvidarte de todos los anteriores.
Es una pesca de información: la radio, los partes, lo que se comenta en el puerto y la temperatura del agua valen más que cualquier señuelo. Ponte en contacto con gente que ya lo hace y escucha antes de opinar. La costera se aprende en dos veranos, no en uno.
Nos vemos en el agua. — Mike
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es la costera del bonito?
Orientativamente de finales de junio a septiembre, con el grueso en julio y agosto. Pero lo que manda no es el calendario: es la temperatura del agua. Un verano cálido lo trae antes y más cerca de costa.
¿Cómo se localiza un banco de bonito?
Por las aves. Aves activas bajando en picado significan carnada acorralada y depredadores debajo. Aves posadas y tranquilas significan que ya pasó. Y antes de salir, revisa las cartas de temperatura superficial del mar buscando el borde entre aguas distintas.
¿A qué velocidad se cacea el bonito?
Más rápido de lo que suele hacerse. Es el error más frecuente: el bonito persigue presas veloces y una velocidad demasiado lenta no le interesa.
¿Qué señuelos se usan para el bonito?
Plumas y pulpitos de colores vivos son lo clásico y siguen funcionando. Los peces nadadores entran también cuando el pez está más selectivo. Y con el banco localizado y la cacea sin dar resultado, el cebo vivo es la carta ganadora.
